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“Donde el agua trabaja” desata polémica por un supuesto uso de IA

La novela “Donde el agua trabaja”, del escritor peruano David Silva Rojas, quedó en el centro de una polémica después de que un análisis del detector Pangram atribuyera a inteligencia artificial el 99% de sus aproximadamente 26 mil palabras. La obra ganó en julio de 2026 el primer Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, cuyo reconocimiento incluía 20 mil euros.

La controversia provocó la suspensión de las presentaciones programadas en España y llevó a la editorial Almadía a anunciar una revisión detallada. El caso también abrió un debate entre escritores sobre los límites de los detectores de IA y los procedimientos necesarios para comprobar la autoría de una obra literaria.

Una acusación que aún no constituye una conclusión definitiva

El análisis fue realizado sobre la versión completa de la novela con Pangram, una herramienta que identifica patrones estadísticos asociados con textos generados por modelos de inteligencia artificial. Sin embargo, este tipo de sistemas no determina por sí solo el papel exacto que pudo tener una persona durante la escritura ni distingue entre una obra generada completamente por una máquina y un texto elaborado con apoyo tecnológico.

Además de la novela, otros materiales relacionados con el autor también fueron sometidos a análisis y presentaron distintos niveles de probabilidad de generación mediante IA. Estos resultados reforzaron las sospechas, pero no sustituyen una revisión del proceso creativo, los borradores, las versiones previas y los materiales de investigación utilizados durante la escritura.

Las bases del certamen prohibían el uso parcial o total de herramientas de inteligencia artificial generativa para escribir las obras participantes. Por ello, una eventual confirmación tendría consecuencias sobre la validez del premio; no obstante, hasta ahora no existe una determinación final de la editorial sobre el caso.

La respuesta de la editorial y el debate entre escritores

Almadía informó que durante la lectura de la novela ni el jurado ni el equipo editorial advirtieron indicios claros de uso de IA. La editorial señaló que realizará una investigación sin anticipar conclusiones y con cuidado, debido a que cualquier valoración puede afectar tanto a la obra como a su autor.

La discusión también involucró a escritores como Martín Solares, Dahlia de la Cerda, Brenda Navarro y Luis Felipe Fabre. Mientras algunos cuestionaron que una novela señalada por un detector pudiera haber recibido el premio, otros advirtieron que un resultado automatizado no es una prueba concluyente y reclamaron procesos transparentes, derecho de réplica y revisión de los materiales que documenten la escritura.

David Silva Rojas obtuvo el reconocimiento por una novela centrada en la explotación laboral y la vulnerabilidad de trabajadores agrícolas en Ica, Perú. La obra fue seleccionada entre más de dos mil manuscritos por un jurado integrado por Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda.

La editorial deberá determinar si existió un incumplimiento de las reglas del concurso o si los resultados del detector requieren una interpretación distinta. Mientras esa revisión continúa, “Donde el agua trabaja” permanece como una obra bajo cuestionamiento, pero no existe todavía una resolución definitiva sobre su autoría.