Historias de amistad, refugio y memoria familiar acercan a niñas, niños y jóvenes a las experiencias de la guerra y el desplazamiento. Ese enfoque reúne varias películas con vínculos palestinos presentadas en el Festival Internacional de Cine de Sharjah para Niños y Jóvenes, cuya edición de 2026 se celebra en Sharjah y concluye el 1 de noviembre.
En lugar de centrar sus relatos en imágenes explícitas de destrucción, las obras exploran cómo la violencia afecta la vida cotidiana y las relaciones. Entre ellas están los cortometrajes Podría haber sido yo, Shahd y Qaher, además de Maqluba, que aborda los lazos entre generaciones palestinas.
La empatía como punto de partida
En la animación de Lina Abdulkarim, una niña de 10 años que vive en Estados Unidos conoce a Sumoud, una niña desplazada de Gaza que perdió a su padre. La amistad entre ambas permite presentar a los espectadores jóvenes las diferencias entre sus vidas, así como las cosas que comparten, sin detallar todos los aspectos del conflicto.
Shahd, del cineasta jordano Zaid Hassan Al-Sabaileh, sitúa el relato en el hogar de una niña palestina de alrededor de cinco años. Su madre improvisa un refugio debajo de una mesa con juguetes y cuentos para protegerla de lo que sucede afuera. La niña tiene una discapacidad auditiva; cuando la violencia irrumpe en la casa, la historia deja abierto qué ocurrirá con ella.
Humor, viaje y memoria familiar
Qaher, de la cineasta palestina Nada Khalifa, sigue a un hombre que vive en Canadá y regresa a Palestina con una cabra para su sobrino recién nacido. Un retén israelí le impide continuar el viaje, mientras la cabra escapa. El episodio mezcla humor e impotencia alrededor de las restricciones que afronta el personaje.
En Maqluba, el director palestino-estadounidense Mike Elsherif reúne a una abuela y su nieta durante una noche de tormenta. Mientras preparan un platillo tradicional, aparecen diferencias sobre la identidad y las costumbres, junto con recuerdos y experiencias que las conectan. La historia se inspira en los vínculos familiares y en la diáspora palestina.
Las cuatro propuestas encuentran distintas maneras de acercar temas difíciles al público infantil y juvenil: una amistad entre niñas, la intimidad de una casa, un viaje interrumpido y una conversación entre generaciones. El festival de Sharjah, dedicado a cine para niños y jóvenes, ofrece el espacio para que estas historias se encuentren con sus espectadores.

